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Diez señales de que me estoy alemanizando

Como casi todo en la vida, la migración es una situación de aprendizajes. Una incorpora lo que puede y, sobre todo, lo que quiere del lugar donde ha decidido residir.

¿Alemanizándome yo? Veremos…

A mí me ha costado un mundo adaptarme a este país; sin embargo, después de 2 años, 9 meses y 10 días en territorio germano, tengo que decir que algo dentro de mí ha estado cambiando… sniff, sniff, sniff.

Estas son la evidencias de dicho cambio, todas a nivel comportamental, porque en mi interior continúo siendo la misma negra cubana que llegó acá un día de febrero del 2013, quizás ahora con un cúmulo de experiencias que nunca pensé vivir.

  1. No llego tarde a ninguna cita importante. Y si creo que me voy a retrasar, aviso con antelación: llamo por teléfono, envío un mensaje o mando una paloma mensajera. Lo importante es que sepan que, por causas ajenas a mi voluntad, llegaré a destiempo.
  2. Descubrí que me encanta el otoño. La verdad, no sabía lo que me estaba perdiendo. En este 2015 disfruté por primera vez cada hoja de color amarillo o rojo. ¿Dónde estaba yo en el otoño del 2014? Quizás bregando con mi nostalgia por Cuba.
  3. Me puse eufórica con la nieve que cayó el pasado domingo y me dije: ¡wow que bellezaaaaaa! Y hasta saqué una foto!
  4. Como por partes, no como hacemos en Cuba que nos servimos un “buque” y luego se nos hace un bulto en la panza. Ahora como, hago pausa, vuelvo a comer… Todo despacito y sin apuro, que la comida no tiene patas.
  5. Llevo calendario, agenda de notas y todo lo posible como recurso mnemotécnico. Y planifico además cada segundo de mi vida. ¿De verdad será esto algo bueno? Tengo mis dudas…
  6. No quiero saber ya los precios, ni hago preguntas supuestamente incomodas, como ¿tienes pareja? ¿cuánto te costó?
  7. Reciclo que no hay manera. Tengo en casa cinco basuras: biológica, papel y cartón, empaques, basura ordinaria y basura “electrónica”.
  8. No cruzo los semáforos de peatones en rojo. Aunque confieso que ver como el tren se va delante de tus ojos es lo más triste de la vida.
  9. Planifico mis vacaciones con un año de antelación, aun cuando no sepa a dónde iré ni que voy a hacer.
  10. Aprendí a decir: “ahora no tengo tiempo para eso”, de manera que ya no me atiborro de cosas una encima de la otra.

Y tú, ¿te estás alemanizando o ya culminaste esa etapa? ¿Cuáles son tus propias señales del cambio? Compártelas en los comentarios y déjanos saber.

 

Texto: Sandra Abd´Allah- Álvarez Ramírez
Foto: Sergio García

5 Comments

  1. mercedes garling mercedes garling

    a mayor cantidad de anos , nos acostumbramos mas al sistema aleman, pero para el tiempo se pasa volando, y todavia no entiendo como si tenemos una hora para trabajar un aleman lo hace en 30 minutos, viven con el acelerador conectao jijiji

  2. Sandra AbdAllah-Alvarez Sandra AbdAllah-Alvarez

    jajajaja

  3. […] que significa ser latino o español por estas tierras; de esas indagaciones surgieron textos como: Diez señales de que me estoy alemanizando, Cuáles son las cosas más insólitas de Alemania, ¿Quieres ver a los alemanes felices?, 16 […]

  4. Carlos Mosquera Carlos Mosquera

    Saludos Sandra, vengo de Colombia y llevo muchos aqui (estoy jubilado). Uno no deja de ser quién es cuando deja su patria, asi vengas de la Luna. Cuando iba a Colombia siempre llevaba fotografias, por ejemplo: las calles limpias, los parques, y sobre todo el reciclaje de botellas en
    esos balones de plástico que vemos por todos los lados. Incluso en mi ciudad natal se publicó en un periodico local esta iniciativa. Por supuesto no dio resultado (ya sabemos cómo funcionan las cosas allá) pero en muchos quedó un granito de arena. Yo tambien he aprendido mucho de este país (lo bueno y productivo), porque también hay muchos que vienen a vivir del estado y a tomar cerveza!! En fin, me gustaría conocerlos, pues tengo inquietudes musicales y literarias que quisiera compratir…..Un amigo más, ni mombre es Carlos, pero me llaman el abuelo….Abrazos a mi gente latina…..

  5. […] Ese arte de tomar el brunch, tan típico por estas tierras del norte, me encanta y, este es para mi el lugar perfecto. Se llama Kaffee kann ich  y es un espacio agradable y con muy poquitas mesas; por lo que si tienes ganas de un buen desayuno-almuerzo, especialmente un domingo, y no quieres volverte a casa sin pegar bocado, reserva de antemano (poco a poco nos vamos alemanizando). […]

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