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Kleingarten: el campo en el medio de la ciudad

Si hay algo que me encanta de este país es su amor y respeto por la naturaleza. El placer de poder andar en bici, rodeado de ella es un privilegio que muy pocos poseen.  Por lo tanto, nosotros, habitantes de este país, específicamente de esta ciudad, somos muy afortunados de contar con tanto aire fresco proporcionado por los árboles y las plantas en Hannover.

En una ocasión anterior, les comenté que por acá es muy típico alquilar en un piso, los departamentos son la forma más económica y práctica de vivir. Hay para todo tipo de personas y familias aunque la mayoría de las veces no cuentan con un jardín, algo necesario para relajarse y conectar con la naturaleza,  terminar el día o disfrutar del lindo clima en la comodidad de tu hogar.

Aquí no importa si hace frío o hace calor, lo importante es que no llueva, mientras los rayos de sol se asomen calentando nuestras cabezas y podamos sentir un poco de sol vibrando por todo nuestro cuerpo, no hay más excusas para no disfrutar del aire fresco.

Además, los alemanes son amantes apasionados de la jardinería. Muchos de ellos la utilizan como hobby; algo que no entiendo mucho porque para mí tiempo libre es no hacer nada, pero como ya saben esto es otra mentalidad, ¡siempre hay que estar haciendo algo productivo!

Entonces es muy común que la gente que vive en departamentos tenga un jardín para aprovechar el buen clima, cultivar frutas o verduras o simplemente para disfrutar la naturaleza, como si se estuviera en el campo. 

En todo Alemania existen colonias de jardines, que son como barrios pero en lugar de calles y edificios constan básicamente de pequeños espacios de tierra donde se puede cultivar y donde además hay una especie de casita. En ellos la gente suele pasar sobre todo días del verano y de la primavera.

Los mismos están organizados en asociaciones, con el fin de que se pueda acceder a su tenencia con facilidad y también para regular su uso, pues existen normas a cumplir por parte de los arrendatarios.

Foto: Alex Barth

Los “Schrebergarten” o “Kleingarten” se consiguen en Alemania por un costo muy bajo comparado con los precios de una casa con jardín. Los mismos varían, en primer lugar, de acuerdo al mantenimiento y donde esté situado, pueden costar desde 300 hasta aproximadamente 2500 euros.

Una vez comprada la parcela se le paga a la asociación un monto módico, ya sea anual o mensual. En total,´ los costos fijos de un jardín se suman de 100 a 200 euros anuales, teniendo en cuenta que siempre hay que considerar los costos que implica el mantenimiento del lugar.

El precio puede variar además en relación con la asociación específica a la que se pertenezca; pues siempre se paga una módica cantidad con el contrato de arrendamiento y también en correspondencia con la provincia en que este situado.

El costo de la electricidad suele ser también muy barato. No obstante, la mayoría estos jardines no tienen ni gas ni agua así que o se invierte en un tanque de gas (parecido a los de nuestros países) o se llevan artículos de acampar -baño de camping y fuego sólido o una parrilla eléctrica-.  

Para adquirir un “Kleingarten”, puedes buscar en internet asociaciones a las cuales enviar tu solicitud. En dichas web encontrarás más de una opción para rentar uno de estos jardines -mira aquí las opciones que tienen la asociación de Linden-,  o también puedes visitar plataformas de compra y venta como en ebay. 

Bueno, ya sabes que vivir en un piso en Alemania no está peleado, necesariamente, con tener jardín. Si te animas a rentar uno o ya lo tienes, ¡me cuentas!


Texto:
Karely Valdés
Foto: Tobias Steinhoff

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